de una pasión
Podría decirse que el Grupo Mario Bravo inicia sus actividades en 1970, cuando Mario Bravo deja Playas de Montalvo (Los Ríos) y llega con 20 años a Guayaquil. Su primer trabajo fue de ayudante en una actividad rara y vergonzosa en esa época: recoger papel y cartón de los basureros de la ciudad. Así empezó a "chambear". El dinero que reunía era mínimo, pero en poco tiempo se independizó. Con su único empleado llegaba cada mañana recoger papel y cartón al basurero municipal. Muy pronto, eran más de 100 "minadores".
Allí entendió que el reciclaje debía convertirse en una actividad importante. Porque tenía muchas virtudes:
1.- Ayudaba a disminuir los niveles de basura en la ciudad.
2.- Daba un trabajo digno a personas marginadas.
3.- Permitía que las empresas disminuyeran el consumo de materiales naturales escasos, reemplazándolos por reciclados.
Allí descubrió su pasión por el reciclaje. Y a contagiarla.
Su primer empresa, Reipa, fue comprada por Papelería Nacional, cuando ya había montado una red de 3.000 personas dedicadas a buscar materiales reciclables.
Como él y sus hijos ya no podían reciclar papel y cartón, encontró otro nicho para seguir liderando el reciclaje de Ecuador: los envases plásticos y el hierro.
Así nació Recynter, recicladora de metales. Luego Proceplas, empresa líder en la fabricación de tuberías plásticas. Luego llegaron los bosques de teca de Inbrave y más adelante, Reciplásticos.
La pasión por reciclar de Mario Bravo y su Grupo de Empresas, comenzó casi accidentalmente. Y hoy, en plena crisis medioambiental, el Grupo se ha convertido en uno de los que marcan el camino de un ecosistema sano y sustentable en Ecuador.